Según pudo saber Walla el martes, Hezbolá ha elaborado un plan de acción sistemático para ocupar Beirut con el fin de expulsar a los elementos pragmáticos.
Al mismo tiempo, el aparato de defensa reconoce la creciente presión sobre el secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, quien afirmó que Israel se prepara para tomar el control de extensas zonas del Líbano.
En los últimos dos días, el comandante del Comando Norte, el general de división Rafi Milo, presentó al jefe del Estado Mayor de las FDI, el teniente general Eyal Zamir, avances significativos en las maniobras y en la destrucción de infraestructura terrorista en decenas de aldeas libanesas del sur del país.
Según fuentes del aparato de seguridad, Hezbolá está convencido de que Israel planea dividir el Líbano, lo que, según Hezbolá, supondría la pérdida de grandes extensiones de territorio.
Este escenario hipotético, a ojos de Hezbolá, aumenta la presión sobre Qassem, quien se ve obligado a dividir las fuerzas de combate entre Beirut, el sur del Líbano y el valle de la Bekaa.
Según estimaciones israelíes, cuanto más intensifiquen los ataques las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), mayor será la presión sobre Qassem.
Hezbolá busca expulsar a las fuerzas que apoyan la normalización con Israel
Walla ha podido saber que, ante las crecientes críticas en el Líbano contra la organización terrorista, por parte de figuras como el presidente, el primer ministro y el presidente del Parlamento libanés, Hezbolá cuenta con un plan de acción sistemático para ocupar Beirut y repeler a las fuerzas pragmáticas que apoyan el acercamiento con Occidente y la normalización con Israel.
Según fuentes de seguridad, el régimen iraní ha reducido drásticamente la transferencia de fondos al Líbano. Sumado a los duros golpes infligidos por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) a miembros y activos económicos de Hezbolá, incluyendo bancos, casas de cambio y gasolineras, Hezbolá atraviesa uno de sus periodos económicos más difíciles.
Además, tiene dificultades para brindar apoyo a cientos de miles de civiles libaneses que huyeron de decenas de aldeas bajo control de las FDI, y a quienes abandonaron sus hogares por temor a la expansión de las zonas de combate.